jueves, febrero 15, 2007

Diálogo con mi mejor amigo

- Sabes? Ayer hablé con ella.
- Cuánto tiempo hacía?
- Pues unos 12 o 13 años
- Tanto?
- Sí, demasiado, desde que dejamos el instituto. élla fue por su lado y yo por el mío. Sin darnos cuenta habíamos perdido el contacto.
- Y cómo habéis vuelto a tenerlo?
- Obsesión. Soñé un día con ella y me obsesioné con que tenía que localizarla y saber cómo estaba.
- Y cómo ha sido el reecuentro?
- Pues bastante extraño, pero muy bien. No parecía que llevásemos tanto tiempo sin saber nada de nuestras vidas, la vieja confianza hizo bien su trabajo.
- Y de qué hablásteis?
- Básicamente nos pusimos un poco al día de nuestras vidas. Me hizo sentir muy bien saber que es muy feliz. Tiene un niño de 14 meses, imagínate, está hecha una madraza y yo aquí pensando en escribir una novela y sacar un disco. Estamos en 2 mundos completamente distintos. Resulta que se ha casado y vive en la que era casa de su abuela, al lado del cole.
- Y si érais tan amigos...?
- Qué quieres que te diga. Fuimos juntos al cole y al instituto, y una vez acabamos yo ya estaba completamente metido en el Pais de Nunca Jamás, con mi música y mis estudios. No volví a saber nada de ella. Ten en cuenta que en esa época nadie tenía móvil como ahora y, no me disculpo, yo soy un patán para mantener amistades. En eso siempre me he considerado un verdadero gilipollas. Luego me vienen los ataques de nostalgia y ya no hay nada que hacer, ya lo has perdido todo.
- Bueno, ahora ya lo tienes más fácil.
- Bueno, con ella no. Entre nuestros horarios y el niño no tenemos tiempo ni siquiera para tomar un cafe. Además, creo que después de todo el mal ya está hecho. Nunca volveremos a ser tan buenos amigos y casi que prefiero tenerla idealizada en mi cabeza. De hecho ella siempre me gustó mucho, pero de una manera bastante irreal, era inalcanzable para un friki como yo y así se ha demostrado.
- Que gilipollez, no se ha demostrado nada, sólo que ahora te arrepientes de haber perdido el contacto.
- Claro, sólo te estoy diciendo que en aquella época era para mí el típico amor idealizado de adolescente y el haber tenido este mínimo contacto ahora pues hace que casi prefiera que siga siéndolo.
- Vale, vale.
- En fin, que quién sabe cuando me dará otro ataque de nostalgia y haga cualquier otra memez.

Desconexión

Desearía coger tu mano y acariciarla, lentamente, saboreando tu piel. Nunca pude hacerlo pero siempre estuvo ahí, dentro de mi cabeza. Cualquier cosa me hace despertar, luego ya no duermo. Charlie de fondo me invita a esscribir canciones pero yo le digo que ya no valgo, si alguna vez pude valer. Para escuchar música existe ya la imaginación y yo sólo puedo ofrecer basura.
Como un jarrón de agua fría me sentó reconocer que nunca estarás ahí. Ya casi prefiero ni siquiera verte, prefiero recordarte como mi vieja amiga, bonita, preocupándose de mí. Egoista, sí, no he podido cambiar más de lo que lo he intentado, me he quedado. Las ideas inconexas rellenan los espacios interneuronales, sin ninguna ayuda se acoplan donde les place, sin temor, sin compasión. Y Charlie sigue tocando las pelotas para que siga escribiendo y pensando melodías que sólo yo acierte a comprender. Las cosas han cambiado y yo no soy tampoco un genio. Déjame en paz.

lunes, febrero 05, 2007

Damien Rice

Llego a casa. Cansado, demasiado cansado. El día se hizo largo, como habitualmente. Preparo la cena: unos spaguetti preparados de mala manera, rápidos, sin apenas "contundencia". Me fumo un cigarro, mirando al infinito a traves de las ventanas de la galería. Lavo mis dientes y pongo un disco: Damien Rice. Su música me transporta a través de varios sentimientos en un breve lapso de tiempo. Paso de la fascinación, el redescubrimiento de la belleza, a la rabia más profunda, el odio a mí mismo, a mi estilo de vida, a la velocidad de la luz. En un momento pasan por mi cabeza todas mis decepciones, los fracasos. Toda la esperanza, las ganas, las ilusiones, mueren por completo y lo único que pasa por mi cabeza es dejarlo todo, abandonar, igual que abandoné en cualquier lugar mi único tesoro: mi alma. Tengo ganas de escribir pero sé que todo lo que pueda escribir no es más que pura bazofia, bazofia que ya ni siquiera me sirve para desahogarme, bazofia que sólo sirve ya para hundirme aún más en mis miserias. Mis miles de proyectos están más cerca de la basura que de cualquier otro lugar. De qué me sirve escribir canciones que no quiero cantar? De que me sirve escribir cuentos y novelas que no quiero leer?