lunes, febrero 05, 2007

Damien Rice

Llego a casa. Cansado, demasiado cansado. El día se hizo largo, como habitualmente. Preparo la cena: unos spaguetti preparados de mala manera, rápidos, sin apenas "contundencia". Me fumo un cigarro, mirando al infinito a traves de las ventanas de la galería. Lavo mis dientes y pongo un disco: Damien Rice. Su música me transporta a través de varios sentimientos en un breve lapso de tiempo. Paso de la fascinación, el redescubrimiento de la belleza, a la rabia más profunda, el odio a mí mismo, a mi estilo de vida, a la velocidad de la luz. En un momento pasan por mi cabeza todas mis decepciones, los fracasos. Toda la esperanza, las ganas, las ilusiones, mueren por completo y lo único que pasa por mi cabeza es dejarlo todo, abandonar, igual que abandoné en cualquier lugar mi único tesoro: mi alma. Tengo ganas de escribir pero sé que todo lo que pueda escribir no es más que pura bazofia, bazofia que ya ni siquiera me sirve para desahogarme, bazofia que sólo sirve ya para hundirme aún más en mis miserias. Mis miles de proyectos están más cerca de la basura que de cualquier otro lugar. De qué me sirve escribir canciones que no quiero cantar? De que me sirve escribir cuentos y novelas que no quiero leer?