Muerte
Te lo aseguro. A veces no sé cómo me aguantas. Si yo estuviera en tu lugar probablemente ya me habría ido, te habría dejado aquí hace bastante tiempo, es lógico. Lo que no parece tener lógica es tu actitud ahora. Sentarte en silencio, mirando cómo yo no hago absolutamente nada para romperlo, mirando cómo yo no hago nada al respecto de nada, simpemente quedándome aquí sentado viendo cómo llega la noche, a veces la mañana... eso no tiene explicación. Podría ser que me amases pero sé que eso pasó hace ya mucho tiempo, el amor entre nosotros murió, casi ni nació, así que esa posibilidad no la planteo. Quizá el aburrimiento, pero dudo que haya nada más aburrido en la vida que verme hacer nada. Si al menos conversáramos, o leyeses o yo que sé, discutiésemos, nos pegásemos... pero no, nuestras horas juntos sólo se interrumpen cuando necesitamos ir al lavabo o comer. Ciertamente, al principio todo era distinto: podíamos estar igual, totalmente en silencio, pero nos mirábamos a los ojos y no necesitábamos más; los besos hacían el resto. Ya eso no volverá a ocurrir, estamos aquí al lado pero las palabras han dejado de existir, el vacío lo ha absorvido todo y ya sólo quedan nuestros cuerpos, nada alrededor, nada a nuestros pies o nuestras espaldas, nada por delante. Hasta la luz se pierde, se difumina en la lejanía. Así el vacío lo ha ido atrapando todo y después seguiremos nosotros, hasta ir desapareciendo.. primero las uñas de los pies, los dedos, los tobillos... quedando escamas de lo que una vez fue vida... las rodillas, los estómagos y las desdichas pasadas y ya nunca futuras... lo último que veremos será nuestras manos desapareciendo lentamente ante nuestros ojos, en el vacío, pero seguramente sin inmutarnos, sin una sóla exclamación ni grito de ayuda... hastiados de nosotros mismos.
